La lógica de lotes, la construcción de maquinaria política y el acarreo político confluyen y cristalizan en una lógica corrupta y avergonzante. Son las mismas tendencias, defensoras del sistema y su espurio poder las que generan un socialismo anquilosado, distante y antidemocrático. Pareciera ser que entendieran que la disputa eleccionaria se centrara en no perder “su pedazo de torta” y no en la manera de construir un socialismo capaz de interpretar el sentir de los trabajadores de nuestro país.
Perdimos el gobierno, el parlamento, las municipales y hasta el orgullo socialista. El pueblo, las necesidades sociales y el mundo social le ha dado la espalda a un proyecto mimetizado al proyecto de la derecha.
Es cierto que TODOS somos responsables, pero algunos más que otros. Personalmente, estoy harto de nuestra forma de hacer política. Harto.
- Estoy harto de responder disciplinadamente a la determinación de una tendencia cuya formación responde a divisiones anacrónicas. Más aún, cuando responden al liderazgo de un caudillo.
- Estoy harto de votar por personajes siniestros de la política.
- Estoy harto de votar por hijos, sobrinos o nietos de otros políticos igual de “brillantes” que ellos.
- Estoy harto de las castas y las elites políticas.
- Estoy harto de votar por personajes que viven y comen de la política.
- Estoy harto de votar por compañeros que hablan mucho tejido social y nunca han estado en una organización comunitaria.
- Estoy harto de votar por personas que no son más inteligentes, representativos ni hábiles que yo (o que varios compañeros que nunca han tenido una oportunidad dentro del partido).
No quiero volver a ponerle el piso a este tipo de compañeros. De la misma manera, me niego a renunciar al partido y apagar mi vocación política. Nuestro partido tiene que cambiar y no seré yo quien lo haga.
Mientras algunos sólo se preocupan de mantener el orden su “redil”, otros deben propiciar espacios de cambio.
Los invito a liberarse y a votar en conciencia.
No faltará quién diga que este discurso sólo se centra en la forma. Hay que hacerse cargo de eso, considerando que hoy no se cuenta con las condiciones apropiadas para establecer un diálogo ideológico intrapartidario. Cualquier intento por hacer este ejercicio significaría un nuevo ajuste de cuenta o pasada de máquina correspondiente. Es nuestro deber generar estas nuevas condiciones.
Imagino que hay muchos compañeros que sienten igual que yo. A ellos les digo que, a pesar de todo se mantengan tranquilos... La dignidad está de nuestro lado.
