viernes, 19 de marzo de 2010

Declaración de Principios

“Por eso, el dogmatismo, el sectarismo, debe ser combatido; la lucha ideológica debe llevarse a niveles superiores, pero la discusión para esclarecer, no para imponer determinadas posiciones (…) Por eso es que la juventud contemporánea, y sobre todo la juventud de Latinoamérica, tiene una obligación contraída con la historia, con su pueblo, con el pasado de su patria. La juventud no puede ser sectaria.”

Cro. Salvador Allende Gossens.

Universidad de Guadalajara, México, 2 de diciembre de 1972.

Históricamente la Juventud Socialista (JS) ha sido actor fundamental de procesos y acciones políticas de gran relevancia tanto en el ámbito nacional como en la organización interna partidaria, siempre guiándose por sus principios rectores de igualdad, libertad, fraternidad y justicia social. Esta intachable trayectoria le otorgó a nuestra Juventud su carácter autónomo, natural de una organización capaz de tener una opinión política propia, lo cual le permitía mantener una interacción con sus militantes de manera fluida, plenamente democrática y siempre respetuosa de las autoridades y procesos vigentes en cada etapa de la evolución histórica de una colectividad política rica en diversidad ideológica como siempre lo ha sido nuestro Partido Socialista. Esta autonomía le permitió muchas veces al Partido replantear su ideario, y a la Juventud, realizar cambios profundos tanto en la sociedad como en el plano interno de nuestro Partido, llegando muchas veces, en este último ámbito, a ser puntales de la conducción partidaria, tal como lo fue a mediados de la década de los cuarenta en medio de la decadencia y desintegración que arreciaba en el socialismo chileno, que desembocó hacia 1944 en la fundación del Partido Socialista Auténtico, extinguido en 1946 al fusionarse con el Partido Comunista. Sin embargo, la corriente interna de "los inconformistas", encabezada por Raúl Ampuero, secretario general de la FJS -antecesora histórica de la JS- logró recuperar el Partido desde las garras de la descomposición, oportunismo y corrupción.

No podemos dejar de mencionar a otros insignes militantes de nuestra JS que dieron muestra de su estatura y madurez política en los años posteriores a la ignominia del golpe de Estado fascista. Mientras, por una parte, el Partido Socialista sufría la vejación total por parte de los organismos de represión de Pinochet y, por otra, compañeros, tanto en el exilio como dentro del país, se desgastaban en estériles recriminaciones en cuanto a su responsabilidad histórica en los errores y aciertos del proceso revolucionario de la Unidad Popular, fueron jóvenes socialistas como Carlos Lorca Tobar, Ricardo Lagos Salinas y Michelle Peña entre otros, quienes encendieron lumbreras de cordura y responsabilidad, dando vida al famoso Documento de Marzo de 1974, mediante el cual se mostraban los primeros atisbos de reorganización y reestructuración de nuestro partido en clandestinidad, sirviendo de hoja de ruta para la reconstrucción del PS en su lucha contra la dictadura y, por qué no decirlo, en los primeros años de gobiernos democráticos.

Estos ejemplos dan muestra clara del rol preponderante que le compete a nuestra Juventud Socialista en los procesos que sellarán el porvenir de nuestro Partido. Compañeras y compañeros, ¡hoy no es la excepción! Como militantes socialistas, herederos del ejemplo revolucionario de Allende, Lorca y tantos otros, tenemos cifradas todas nuestras esperanzas y esfuerzos en que la historia de nuestro partido, de nuestro pueblo y de nuestra patria nos demandan con premura el que asumamos, con la dignidad característica del militante puro y sincero, nuestro rol en la reconstrucción de nuestro Partido desde el amargo sabor de la derrota, de nuestro pueblo desde la desorganización imperante y el descontento social, y de nuestra patria desde los escombros y el sufrimiento. Asistimos a tiempos complejos para la evolución política de nuestro país, por lo mismo sentimos una vez más el llamado a corregir los errores del pasado y forjar las bases para una construcción real de socialismo para el siglo XXI.

Muchos podrán pensar que son sólo meras declaraciones retóricas, utopías desgastadas en tiempos en que campean las llamadas ´´máquinas electorales`` o que resulta inimaginable que jóvenes criados en décadas de relativo apaciguamiento del tejido social, de erosión, corrupción y malas prácticas de la coalición gobernante, aparezcan levantando hoy las banderas de la autonomía y de la crítica y, además, pretendan asumir su rol histórico en el devenir de un Partido del que, digámoslo, muchos prefieren hoy desertar ante la incertidumbre del futuro político y social de nuestro país. Que lo oigan fuerte y claro: Esta generación no traicionará sus principios y su militancia socialista, ni escabullirá su responsabilidad histórica en la construcción del porvenir del Partido Socialista.

Queremos poner de manifiesto que nuestro norte no es otro que reedificar nuestro partido sobre las bases identitarias, asimilando los aciertos y aprendiendo de los errores de estos veinte años, para volver a reencantar a nuestro pueblo y convertirnos en el instrumento de poder y opción electoral de la clase trabajadora de nuestro país.

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